FEMINISMO: UNA REFLEXIÓN BÍBLICA SOBRE LA REBELIÓN

El 25 de marzo de 1911, a las 16:40 la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de New York se incendió. El siniestro dejó un saldo de 146 víctimas fatales y 71 heridos, donde la mayoría de ellas eran mujeres trabajadoras. El informe final, no sólo reveló la causa del accidente sino también las paupérrimas condiciones laborales, salariales y de seguridad que tenían los trabajadores, esta situación no sólo conmovió a los familiares de las víctimas sino que también significó una repercusión social a tal escala que los movimientos feministas no se hicieron esperar y no sólo  salieron a denunciar la opresión social, familiar y laboral, sino también, a  exigir el derecho a sufragar, a ocupar cargos públicos, a la formación profesional, la reivindicación de la igualdad y mejoramiento de la legislación laboral.

 La causa de dichas protestas no fue el siniestro en sí, sino que este fue la gota que rebalsó el vaso tras siglos de violencia y opresión hacia la mujer, es así como a finales del año 1700 con la publicación del libro “Una vindicación de los derechos de la mujer” por Mary Wollstonecraft, ya habían comenzado a surgir los primeros movimientos feministas cuyas luchas a lo largo de su historia dieron lugar a que la Organización de las Naciones Unidas (O.N.U.), en 1945, firme el primer tratado internacional que reconoce la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y conmemore su lucha por la igualdad cada el 8 de marzo desde 1975, declarándolo el día internacional de la mujer trabajadora.

¿Qué es el feminismo?

La Real Academia Española, en 1914 definió el feminismo como una ideología que defiende y protege los derechos de las mujeres, 78 años más tarde, actualizó su definición por doctrina social favorable hacia la mujer, en donde busca que se le reconozcan los mismos derechos que a los hombres”. Por otra parte, Wikipedia introduce el concepto como un conjunto heterogéneo​ de movimientos políticosculturaleseconómicos y sociales que tiene como objetivo la búsqueda de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y eliminar la dominación y violencia de los varones sobre las mujeres y de los roles sociales según el género”. Como cristianos, estamos de acuerdo en la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, pero es precisamente en la última premisa entregada por Wikipedia, donde hallamos el problema: Eliminar los roles sociales según el género.

¿Dónde está la raíz del problema?

La destacada feminista, Flora Tristán, dijo que Todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer”. No obstante, si analizamos las Escrituras podemos ver que todas las desgracias del mundo provienen de nuestro corrompido y pecaminoso corazón que ha despreciado, olvidado y desobedecido la Ley de Dios (Romanos 1:21-32).

Dios, en su Soberanía nos creó a su imagen y semejanza (Génesis 1:27), con igualdad de derechos, de valor (Juan 3:16; 1 Corintios 11:11,12) y naturaleza pecaminosa (Romanos 3:10), pero no nos creó para la misma finalidad (Génesis 1:26-28; 2:7,15-24). Si el hombre hubiese cumplido con su rol y deber de amar, cuidar, proteger, proveer y satisfacer las necesidades de la mujer (Efesios 5:25-33; Colosenses 3:19; 1 Pedro 3:7), ésta jamás se hubiese visto en la necesidad de luchar por su integridad, la cual motivada por su rebeldía heredada producto de la caída se ha valido de esas injusticias como excusa para dominar al hombre (Génesis 3:16; Efesios 5:22-24; Colosenses 3:18;1 Pedro 3:1-6), confundiendo la lucha por la igualdad de derechos con la igualdad de roles.

Lo más triste, es que esta lucha por eliminar los roles según el género, como era de esperar, ha generado un verdadero desorden y es precisamente por causa de este desorden que vemos matrimonios fracasados, familias disfuncionales, hijos rebeldes, indisciplinados, atrevidos y viciosos que rechazan cualquier modelo de autoridad. Si bien es cierto que el ingreso laboral de la mujer ha traído algunas ventajas económicas favorables al ingreso familiar, para la mujer ha significado una doble explotación; es explotada en su trabajo y en su casa, ya que, por lo general, aunque ambos cónyuges trabajen, suele ser la mujer quien llega a realizar los quehaceres del hogar y a revisar y administrar las actividades que sus hijos realizaron durante el día. Además, su ausencia en el hogar ha generado que los hijos se críen sin guía, dirección ni disciplina. Con esto no quiero decir que sea pecado que la mujer cristiana trabaje, la Palabra no nos dice nada al respecto, pero si analizamos Proverbios 31, notaremos que la mujer era muy laboriosa (v.16,18,24 y 25), sin embargo, su trabajo era algo secundario ya que, su verdadera prioridad era el cuidado de su esposo, hijos y hogar.

¿Cómo solucionamos esta problemática?

Así como de la Verdad no puede provenir ninguna mentira; del caos y el desorden no pueden provenir la paz y la armonía. Es por esta razón que, como cristianos, tenemos el deber de arrepentirnos de nuestro orgullo y egoísmo para así obedecer y seguir los estatutos Divinos, sujetando nuestra propia cosmovisión al diseño dado por Dios mismo.

Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” (Filipenses 2:3,4)

Varón: Dios te creó fuerte, valiente, lógico y eficiente. Te dio la gran responsabilidad de gobernar y liderar, pero no uses ese llamado y los talentos que Dios te ha dado para maltratar física, sexual, psicológica, patrimonial o económicamente a tu prójimo, mucho menos a la mujer, aprovechándote de su corazón romántico y sentimental para jugar con ella o de su debilidad física para golpearla, violarla, matarla etc. No es inferior a ti, posee tus mismos derechos. ¡Respétalos!

Mujer: Dios te creó como una joya especial e invaluable llena de complejidades; aunque somos frágiles, tenemos una fortaleza intrínseca que nos permite superar obstáculos y dolores que nadie más podría, tenemos una capacidad cerebral, emocional y comunicativa que el mayor de los sabios desearía, pero lo más importante, Dios te capacitó con el mayor de los talentos: Traer vida al mundo y con ellos forjar el futuro. Usa esa gran responsabilidad para forjar un futuro mejor y más justo criando hijos piadosos en el temor del Señor.

Revoluciones sociales, intelectuales y políticas ha habido muchas, pero ninguna ha logrado cambiar la raíz del problema que está en nuestro corazón. Vivir la vida en paz y armonía es posible, pero sólo en Cristo. Volvamos a las Escrituras, volvamos a Él.

“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.” (Gálatas 3:28)

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