ORACIÓN VS METAFÍSICA: ¿QUÉ CAMINO ELEGIR?

Aunque la mayoría de las personas conocen el modelo de oración que Jesucristo nos enseñó (Mateo. 6:5-13), no es de extrañar que la mayoría ha cambiado la oración de antaño por la tan popular “metafísica“. Los tiempos modernos junto a la globalización han hecho que la gran mayoría de creyentes acepten como algo “normal y bueno” que un llamado cristiano, en vez de humillarse ante la presencia de su Señor, se levante con aparente autoridad vociferando (mientras visualiza lo que pide): “declaro en el nombre de Jesús, profetizo y establezco prosperidad a mi vida, decreto sanidad y todas mis cuentas pagadas, por la autoridad que Él me dio, porque soy cabeza, no cola…. Amén“. ¿Le suena familiar?

Esta antigua práctica oculista y pagana, se llama Metafísica, cuyo significado etimológico es “más allá de la naturaleza o la física“, es una rama de la filosofía que estudia la naturaleza, estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad. Debido a que tiene influencias gnósticas (Platón), sostiene que todo lo abstracto como la cognición, mente, pensamiento, visión o la Palabra tienen poder. Uno de sus grandes expositores, Immanuel Kant, sostuvo que una afirmación es metafísica cuando afirma algo sustancial o relevante sobre un asunto que por principio escapa a toda posibilidad de ser experimentado sensiblemente por el ser humano. Gracias al libro “El secreto“, esta abominable práctica se popularizó siendo usada ya no sólo por budistas, nueva era u ocultistas, sino también en el pueblo cristiano.

¿PORQUÉ ESTA PRÁCTICA ES TAN POPULAR A FIN DE HABERSE MASIFICADO AÚN EN EL PUEBLO CRISTIANO? 

Todo creyente estudioso de las Escrituras, sabe que ninguna de estas prácticas es Bíblicas, sin embargo, para vergüenza de muchos, no todos cumplen con su obligación de escudriñar La Palabra de Dios siendo fácilmente arrastrados por todo viento de doctrina (Efesios. 4:14; 1 Tesalonicenses. 5:21,22; 1 Timoteo. 4:1-7; 2 Timoteo. 2:15-18; 2 Pedro. 2:1-3). Aunque la mayoría de sus defensores presenten versículos tras versículos sacados de contexto para avalar esta práctica, en ninguna parte de la Biblia dice que como hijos de Dios debemos visualizar, decretar o declarar lo que queremos. Nunca se menciona en las Escrituras las palabras decreto, declaro o profetizo como una orden que yo doy a Dios para que haga lo que yo quiero sometiendo Su Voluntad a la mía

Lamentablemente, más allá de la ignorancia, está práctica ha tenido gran éxito ya que funciona. Esta filosofía da resultados por la misma razón que dan resultados las mandas católicas, el tarot, etc. 

Cuando un católico hace una manda a una imagen o estatua, pone su confianza en el “poder” que dicha imagen o escultura posee, cuando una persona visualiza o declara lo hace confiando en el “poder” que su mente o palabra poseen. Aunque la diferencia entre el uno y el otro es que el católico pone su “fe” en una imagen y aquel que visualiza o declara la pone en sí mismo (en el Poder del “Yo“, más conocido como “Yoísmo“), el fin es el mismo: IDOLATRÍA.

Ambas prácticas idólatras, dan resultado, no porque la estatua o lo abstracto tengan poder, sino porque detrás hay principados y potestades demoníaca operando para engañar a la gente y así arrastrarlos en el error y consumirlos en el infierno ( 1 Corintios. 10:20,21). No olvidemos que, aunque haya caminos que se ven rectos al final de ellos está la muerte y hasta el diablo se viste de ángel de luz (2 Corintios. 11:14). Por eso es necesario el discernimiento, y eso lo da el Espíritu Santo (1 Corintios. 12:10; 2:14), de modo tal que, si no lo tiene, pídaselo al Señor en oración y Él que es rico en misericordia le dará abundantemente por gracia (Santiago 1:5).

¿PORQUÉ LA MAYORÍA PREFIERE EJERCITAR LA METAFÍSICA A EJERCITARSE EN LA ORACIÓN?

La respuesta a esta interrogante es más simple de lo que imaginamos. La mayoría prefiere la metafísica o las mandas ya que es el camino más fácil

En Su Palabra, Dios nos dice que ÉL no escucha a los impíos, pero está atento a las oraciones de los justos (Proverbios. 15:8; 15:29; Oseas. 1:12-20; Amós. 5:21-24). Por lo mismo envío a su hijo para redimirnos y ponernos en paz con ÉL.La Biblia dice que todo lo que pidamos en oración se nos dará si lo pedimos en el nombre de Jesús, pero pedir en el nombre de Jesús no significa añadir su nombre al final de la plegaria, significa pedir sobre la base de sus méritos y su justicia y procurar todo lo que le conceda honor y gloria para así edificar su reino. Para que Dios escuche nuestra oración y la responda debemos:

  • Creer en Cristo y permanecer en Él en santidad y obediencia (Juan. 15:7; 1 Juan. 3:22; Salmos. 66:18; 1 Pedro. 3:7).
  • Nuestra oración no debe ser con motivaciones egoístas, sino que debe ser orientada al propósito de Cristo y su reino conforme a Su Voluntad (Mateo. 6:10; 26:39; Santiago. 4:3; 1 Juan. 5:14,15).
  • La oración debe buscar sólo la exaltación y gloria de Dios y no la nuestra (Juan. 14:13,14).

Como podemos ver, la mayoría prefiere usar metafísica ya que es mucho más fácil, no se requiere de santidad ni sacrificios… pero al final del día ese camino más fácil ¿los podrá salvar? Cuando estén frente al gran trono, los pensamientos positivos, los decretos, las visualizaciones y el resto de las máximas “Kantnianas” ¿Los podrán librar del juicio?

Y ahora que usted ya sabe la verdad ¿Qué elegirá? ¿Cómo será su oración desde ahora? ¿”Yo declaro” o “Señor, hágase tu Voluntad”?

Que la paz y gracia de Nuestro Señor Jesucristo sea con usted.

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